Estudios sobre hinduismo (René Guénon)

Estudios sobre hinduismo (René Guénon)

09/03/2022 0 Por Alias_Sanscrito

Comentarios sobre el libro de René Guénon

René Guénon (1886-1951) fue un escritor y filósofo francés especializado en el estudio comparativo de tradiciones espirituales, en su conservación y divulgación, así como un importante esoterista. Publicó diecisiete libros, además de numerosos artículos y se esforzó siempre por transmitir una visión realista de las religiones orientales. 

En este artículo vamos a hacer un breve resumen del contenido de este libro «Estudios sobre el hinduismo»

En primer lugar, hemos de recordar que este libro es de edición póstuma, ya que fue publicado en 1968 y Guénon falleció en 1951. Es, por tanto, un conjunto de artículos agrupados por ser de la misma temática (hinduísmo) pero no relacionados directamente entre sí.

Capítulo I ātmā Gitâ

Sobre la Bhagavad Gitâ, René Guénon hace una inteligente descripción en la que uno no puede menos que quedarse con la boca abierta, por lo acertado de la misma. Como ya sabemos, las historias de todas las mitologías, sean del origen que sean, se usan para describir mayoritariamente estados mentales, tendencias emocionales, cuestiones humanas que nos afectan a todos, arquetipos que se personalizan en los dioses. No iba a ser menos con este texto hinduista y en esa línea describe Guénon la batalla de Kurukshetra (कुरुक्षेत्र युद्ध) como el escenario de la acción (es decir, el mundo) en el que el individuo ((jivātmā) debe desenvolverse. La vida es en realidad una dura batalla en la que todos debemos atacar y defendernos, cada cual representando el personaje para el que fue encarnado.  Krishna y Arjuna hacen sus respectivos papeles: Krishna es el «Sí mismo» o ātmā y Arjuna es el Ego, Yo, o jivā, y ambos, como no podía ser menos, viajan en el carro de combate (el cuerpo físico).

Este carro es el “vehículo” del Ser considerado en su estado de manifestación; y, mientras que Arjuna combate, Krishna conduce el carro sin combatir, es decir, sin estar él mismo comprometido en la acción.

La misma situación se describe en el texto Mundaka Upanishad, 3.1.1 – 3.1.2

द्वा सुपर्णा सयुजा सखाया समानं वृक्षं परिषस्वजाते।
तयोरन्यः पिप्पलं स्वाद्वत्त्यनश्नन्नन्यो अभिचाकशीति॥

dvā suparṇā sayujā sakhāyā samānaṁ vṛkṣaṁ pariṣasvajāte |
tayoranyaḥ pippalaṁ svādvattyanaśnannanyo abhicākaśīti ||

Dos pájaros, hermosos de alas, compañeros cercanos, se aferran a un árbol común: de los dos uno come el dulce fruto del árbol, el otro no come pero mira a su compañero.

el primero de los dos pájaros es jivātmā, y el segundo es el Atmā incondicionado. Ambos van indisolublemente unidos y el Yo es incapaz de distinguir donde termina el jivā y donde empieza el ātmā, siendo el primero dependiente del segundo, ya que es quien le sostiene vitalmente.  No obstante, durante toda la vida del jivā se produce un diálogo interno entre las distintas facetas de la mente y todas ellas con el ātmā y cuyo objetivo final es el surgimiento final de este entre las neblinas de la mente.   Refuerza esta descripción la reflexión sobre dos tipos humanos o castas: la del bráhman, que es el miembro de la casta sacerdotal, como prototipo de los seres inmutables, y la de los chatrías (militares), como prototipo de los seres móviles y cambiantes, y ambos los llevamos todos en nuestro interior, en mayor o menor grado. Ambos, pues, son representados por Krishna y Arjuna. Cualquiera de nosotros tendrá, de esa manera, más desarrollada una u otra tendencia: la contemplación y la acción.

El Bhagavad Gita tiene lugar en la epopeya general del Mahabharata cuando dos grandes ejércitos se preparan para la batalla en la llanura sagrada de Kurukshetra, y entre estos dos ejércitos (el Pandava, descendiente de Pandu, y el Kaurava, descendiente de Kuru), el gran arquero Arjuna y su divino auriga, que no es otro que el mismo Señor Krishna, cabalgan para tener un discurso sobre el significado de la vida, el dharma, el karma, la encarnación, la reencarnación, la conciencia y la iluminación.

Capítulo II. El espíritu de la India

En la misma línea, y casi como continuación del hilo argumental, la contraposición que hace Guénon entre Oriente y Occidente, considerándolas respectivamente como la contemplación y la acción, y las distintas comparaciones jerárquicas a las que somete una y otra cultura nos va introduciendo en la tesis del autor. ¿Se complementan ambas tendencias?… ¿Cuál es superior a la otra?… aquí Guénon desarrolla lo que de positivo pueda tener la acción occidental y su papel en una cultura oriental como la India, De igual manera se pregunta por el cambio que sufrirá la humanidad por el camino del materialismo y el fin de los tiempos o Kali Yuga en el que estamos ya inmersos desde hace décadas.

Usa de nuevo la reflexión entre las dos castas superiores de la India, bráhmanes, ejemplo y tipo de seres estables  y  chatrías (militares), como prototipo de los seres móviles y cambiantes. Jerárquicamente están situados los primeros sobre los segundos, puesto que el conocimiento es superior a la acción, y no estando prohibida la acción a los bráhmanes, si que estaría desaconsejada. 

La acción no es mala en sí misma, ocupa un lugar necesario, dice, sin embargo es cierto que en occidente la mayoría de la gente está marcada por esa forma de ser.

¿Dónde nos llevará esto?, dice… Tengamos en cuenta que este libro fue escrito en vida de Guénon y él murió en 1951, aunque se publicó en 1968, y el autor ya tenía muy claro el camino que recorrería la humanidad. Es así cuando indica que la acción desmedida lleva al Kali Yuga, cosa que él ya intuía aún a principios del siglo XX:

Hacia el fin de esta edad, todo está confundido, las castas están mezcladas, la familia misma no existe ya; ¿no es eso exactamente lo que vemos alrededor de nosotros? ¿hay que concluir de ello que el ciclo actual toca efectivamente a su fin, y que pronto veremos apuntar la aurora de un nuevo Manvantara? Se podría estar tentado de creerlo, sobre todo si se piensa en la velocidad creciente con la cual los acontecimientos se precipitan.

Según Guénon será Oriente quien salve a la humanidad, y no otra tradición. Y únicamente una parte de Oriente, no todo, porque la corrupción ha penetrado en las tradiciones orientales de la mano de Occidente. Y el autor desprecia a las generaciones modernas de hindúes que se han educado en las universidades occidentales, porque para él estos han perdido la esencia -el espíritu- de las tradiciones milenarias de su país. Y recordemos que Guénon habla desde principios del siglo XX.

Finalmente reflexiona sobre la India actual: 

«La India verdadera es la que permanece siempre fiel a la enseñanza que su elite se transmite a través de los siglos, es la que conserva integralmente el depósito de una tradición cuya fuente se remonta anteriormente y más lejos que la humanidad; es la India de Manú y de los Rishis, la India de Shri Râma y de Shrî Krishna.»

Capítulo III. Kundalinî yoga

 Guénon dedica el siguiente capítulo del libro al «poder de la serpiente» o la Kundalini y el yoga derivado de su manipulación.  Es claramente perceptible que el libro aborda un tema que, en el tiempo en que fue escrito, según parece el año 1933,  estaba poco «aireado» en occidente, en comparación con la actualidad. El tantra era en aquel tiempo una disciplina desconocida y poco estudiada, misteriosa y poco comprendida. Mucho camino se ha recorrido desde entonces, tanto en la inmersión de los occidentales en la India como de los hindúes en Europa y el resto del mundo occidental. Yo mismo, mirando al pasado, me doy cuenta del muy distinto enfoque y percepción que tengo de todo esto en comparación con el que tenía hace 20 años.

En este capítulo intenta resumir, aclarar o comentar la obra «The Serpent Power» de Arthur Avalon (El Poder Serpentino, 3ª edición revisada; Ganesh et Cie, Madrás). Este volumen comprende la traducción del sánscrito de dos textos: Shatchakra nirupana y Paduka panchaka, precedidos de una larga e importante introducción; nuestro estudio se relaciona con el contenido de esta última (el libro «El poder serpentino» de Arthur Avalon, está disponible en este PDF, que puede descargar si lo desea. Trad. Española: Editorial Kier, Buenos Aires).

    Quiero hacer mención aquí a otro libro relacionado: «Kundalini: el poder de la energía (Gopi Krishna). Para mí fue una revelación, en su día. Fue un libro que me marcó y me informó. Quizá, también, me desinformó, pero al menos me previno de los peligros de despertar de forma intempestiva dicha energía. Sobre la técnica de despertar la kundalini se han escrito ríos de tinta, verdadera física cuántica que al final solo consigue el desenfoque de lo principal: la consciencia. El desarrollo y despertar de la kundalini es más de lo mismo: maya.

Sobre la palabra «yoga», como unión (¿unión de qué?… ¿de algo que ya está unido -jivā y ātmān- pero que no se percibe?…) termina decidiendo que yoga es una mera pero variada herramienta, con un único objetivo, la disolución del jiva y la desaparición de la mente. Para eso, Guénon explica que el único yoga cuyo objetivo es la disolución es el laya yoga लाया योगा (otra forma de llamar al kundalini yoga). Él habla de la «reabsorción» en lo no manifestado y que tal reabsorción se realiza en sentido inverso de su producción, es decir, los tattwas. Recuérdese como la evolución de los tattwas va de lo inmanifestado a lo manifestado, creando el mundo sensible, la mente y la «realidad» tal como la percibimos.

   Los libros Sat Cakra Nirupanas y Páduká-pañcaka tratan sobre una forma particular de Yoga tántrico,
llamada Kundaliní-Yoga.

Capítulo IV. La teoría hindú de los cinco elementos

La teoría de los cinco elementos en el hinduísmo o, dicho de otro modo, la cosmología hindú, se trata en:

Vaiśeṣika वैशेषिक (que significa específico, especial), desde el punto de vista analítico. Trata pues de las cosas naturales, como filosofía natural.
 
Saṅkhyā साङ्ख्य (que significa número) se trata desde el punto de vista sintético. Trata de los principios universales de los que proceden los cinco elementos.
 
Cuando la escuela Saṅkhyā साङ्ख्य habla de purusha पुरुष, se refiere al mismo concepto al que se refiere la escuela del Vedanta cuando habla del verdadero ser (Ātman) y que es idéntico al yo trascendente Brahman. Es el polo masculino de la creación, en contraposición a prakṛti प्रकृति. Actualmente, la lengua India considera al primero sinónimo de «hombre», «masculino», frente al segundo, sinónimo de mujer, femenino.
 
 
Esta teoría trata de cada uno de los cinco भूत bhūtas o elementos, palabra derivada de la raíz verbal √bhû que significa «ser», pero más particularmente en el sentido de «subsistir», es decir, que designa al ser considerándolo en su aspecto «substancial» como manifestado.Por otro lado la palabra bhūtas es bhūt + as, siendo la raíz √as la del verbo Ser, existir
 
La «naturaleza» (entendida como prakṛti  प्रकृति) significa, además de naturaleza, «base» o «sustancia universal» de la que todas las demás parten. Esto conlleva la misma idea de evolución del concepto bhūta. La voz equivalente de origen griego para el término «naturaleza» es fisis (physis, phyein + -sis) y significa «acción de crecer».
 
El Ser se puede considerar como el conjunto del Universo manifestado y del Universo no manifestado, es decir que podemos hablar de la «sustancia» y de la «esencia» como los dos polos o extremos del mismo, cuyas manifestaciones serían respectivamente prakṛti  प्रकृति (materia) y purusha पुरुष (espíritu). Si la manifestación del primer polo son los cinco भूत bhūtas o elementos materiales y, complementariamente, la manifestación del segundo polo, según el Sankhya, son los तन्मात्र tanmatra, una pequeña parte o una nimiedad, literalmente, pero más exactamente serían los correlativos «elementos sutiles«. Tales elementos sutiles al ser ideales no son perceptibles, como los bhūtas. 
 
Partiendo del éter,  los cinco elementos reconocidos por la doctrina hindú son los siguientes: 
  •  ākāśa आकाश, el éter; 
  • vāyu वायु, el aire; 
  • têjasa तेजस् o taijasa तैजस o agni अग्नि, el fuego; 
  • ap अप्, el agua; 
  • pṛthvī पृथ्वी, la tierra.
Cada elemento está relacionado con un sentido:  al éter le corresponde el oído, al aire, el tacto, al fuego, la vista, al agua, el gusto, y a la tierra, el olfato. 
 
Los filósofos griegos no estudiaron el éter, y solo reconocieron 4 elementos, aunque hay algunas excepciones y bastantes coincidencias: Empédocles, Platón, Aristóteles… 
 
¿Qué relación tienen estos elementos con los átomos?… para Guenon los segundos aún proceden de los primeros, son «verdaderamente los principios sustanciales a partir de los cuales se forman los cuerpos». También, modernamente, se ha querido identificar los elementos hindúes con los estados de la materia.  Igualmente, «sería sin duda más acertado considerar los elementos refiriéndose a su correspondencia con las cualidades sensibles, como si representaran diferentes modalidades vibratorias de la materia».