Qué es el arati

Arati (आरती) es una parte de la puja, aquella en la que encendemos alcanfor en una lámpara especial y recitamos un mantra u oración a la deidad. El nombre parece que proviene de आरात्रिक que significa “eliminar la oscuridad”. Por eso se encienden lámparas y se mueven repetidas veces alrededor de la deidad o las deidades, siendo esos movimientos de tipo circular y en el sentido de las agujas del reloj. Pero la oscuridad no se refiere a la ausencia de luz, si no a la ignorancia (Avidya, अविद्य). Por eso el Arati va dirigido a rogar por la iluminación espiritual. Cada uno de los instrumentos que se usan en la puja representan un elemento: Tierra (mediante las flores), Agua, Fuego (mediante las lámparas), Aire (mediante una pluma de pavo) y la mente purificada (mediante el incienso). El orden y los pasos a seguir dentro de la puja representan el orden interior de la mente.

aarti-oil-lamp-FQ66_l

Lámpara de arati, para usar con aceite o con alcanfor

Arati se suele realizar al final de una puja, y siempre suele consistir en encender una lámpara con alcanfor y recitar una serie de oraciones haciendo referencia a la eliminación de la oscuridad. Es una lámpara especial en la que se puede poner alcanfor en distintas cantidades. Se hace en la oscuridad, generalmente de madrugada antes de que amanezca y y se recita entre todos los presentes a la puja. Cada devoto abraza simbólicamente la llama y se la lleva (también simbólicamente) hacia su frente.  Durante este acto se recitan mantras y se toca una campanilla.

Mientras se realizan estos movimientos circulares alrededor de la deidad, el celebrante debe mirar a los ojos a la figura. Con ello se introduce en su esencia y le permite tener presente a Dios en todas las actividades de su vida diaria. Esto refuerza la devoción (bhakti) que es un aspecto importante en los estudios de Vedanta, porque va reforzando la idea de que las rutinas diarias no tienen gran importancia, y el estudiante amplia su visión de que Dios lo llena todo y la vida tiene un sentido más trascendente. Arati ayuda al devoto a sentir que Dios es principal en su vida y que él depende de en todo de la presencia divina. Esta actividad contiene el ego, a pesar de que uno tenga una posición elevada, en rango y riqueza, o haya conseguido éxitos mundanos, pues le recuerda al oficiante que su papel en esta vida es totalmente dependiente de lo que nos viene dado, que es mucho, por no decir todo. Por último, la luz de la lámpara nos debe recordar que debemos estar atentos continuamente para eliminar la oscuridad de nuestras mentes.

Arati se puede realizar, por último, sobre objetos inanimados, es decir cualquier cosa que nos haga la vida más cómoda y nos permita avanzar y defendernos en la vida diaria. Los hindúes presentan sus respetos a objetos como un coche, una moto, ordenadores, Todo aquello que nos sirva para mejorar y para vivir más cómodos.

Aarti_Arati_Lamp_for_Puja,_Prayers_Hinduism

La luz

La luz simboliza el conocimiento y la oscuridad, la ignorancia. Dios, el Señor, es el “Principio del Conocimiento“, o la conciencia, (chaitanya, चैतन्य ) es decir, que es la fuente, el animador y el iluminador de todo conocimiento. Por lo tanto, la luz es adorada como el Señor mismo. El conocimiento elimina la ignorancia de la misma manera que la luz elimina la oscuridad. De la misma manera, el conocimiento es una riqueza interna duradera por la cual se pueden lograr todos los logros externos. De ahí que encendamos la lámpara para inclinarnos al conocimiento como la más grande de todas las formas de riqueza. El conocimiento respalda todas nuestras acciones, sean buenas o malas. Por lo tanto, mentenemos una lámpara encendida durante todas las ocasiones auspiciosas como un testigo de nuestros pensamientos y acciones. Entonces…¿por qué no encender una bombilla o una luz de tubo fluorescente?…eso también eliminaría la oscuridad. La lámpara de aceite tradicional tiene un significado espiritual adicional. El aceite o el ghee en la lámpara simboliza nuestras vaasanaas o tendencias negativas (वासना) y el ego. Cuando se encienden por el conocimiento espiritual, las vaasanas se agotan lentamente y el ego también finalmente termina desapareciendo. La llama de una lámpara siempre que se quema sube hacia arriba. Del mismo modo debemos adquirir tal conocimiento que nos lleve a ideales superiores. Una sola lámpara puede iluminar a cientos de personas, igual que un sabio puede dar el conocimiento a muchos otros. El brillo de la luz no disminuye a pesar de su uso repetido por muchas lámparas que enciendas. Así también el conocimiento no disminuye cuando se comparte con otros. Por el contrario, aumenta la claridad y la convicción al ser transmitido.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *